martes, 22 de abril de 2014

De cielos nocturnos y estrellas. Pintura y Poesía.

Hoy les traigo una entrada temática con pintura y poesía, noche, cielo y estrellas ... Cuando armo entradas para el Blog siempre busco cosas que, obviamente, me gusten, me movilicen, me conmuevan, me hagan pensar, que me resulten interesantes, por una o varias de estas razones, pero también, me gusta creer que este humilde espacio es para algunos y como su nombre lo indica un escondite, en el mejor de los sentidos, una pausa en el día para deleitarse, si hay mas no sea una sola persona que así lo siente me daría por satisfecho.

The Starry Night
(La Noche Estrellada)
Artista: Vincent van Gogh
Fecha de finalización: 1888
Lugar de creación: Arles, Bouches-du-Rhône, Francia
Estilo: Posimpresionismo
Genero: paisaje
Técnica: óleo
Material: lienzo
Dimensiones: 72,5 x 92 cm
Galeria: Musée d'Orsay, Paris, Francia


The Starry Night
(La Noche Estrellada)
Artista: Vincent van Gogh
Fecha de finalización: 1889
Lugar de creación: Saint-rémy-de-provence, France
Estilo: Posimpresionismo
Genero: paisaje nube
Técnica: óleo
Material: lienzo
Dimensiones: 73,7 x 92,1 cm
Galeria: Museum of Modern Art, New York, USA


Cafe Terrace, Place du Forum, Arles
(Terraza del café, Place du Forum en Arlés)
Artista: Vincent van Gogh
Fecha de finalización: 1888
Lugar de creación: Arles, Bouches-du-Rhône, Francia
Estilo: Posimpresionismo
Genero: paisaje urbano
Técnica: óleo
Material: lienzo
Dimensiones: 81 x 65,5 cm
Galeria: Rijksmuseum Kröller-Müller, Otterlo, Netherlands



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Oda a una estrella
(Pablo Neruda)


ASOMANDO a la noche
en la terraza
de un rascacielos altísimo y amargo
pude tocar la bóveda nocturna
y en un acto de amor extraordinario
me apoderé de una celeste estrella.

Negra estaba la noche
y yo me deslizaba
por la calle
con la estrella robada en el bolsillo.
De cristal tembloroso
parecía
y era
de pronto
como si Ilevara
un paquete de hielo
o una espada de arcángel en el cinto.

La guardé
temeroso
debajo de la cama
para que no la descubriera nadie,
pero su luz
atravesó
primero
la lana del colchón,
luego
las tejas,
el techo de mi casa.

Incómodos
se hicieron
para mí
los más privados menesteres.

Siempre con esa luz
de astral acetileno
que palpitaba como si quisiera
regresar a la noche,
yo no podía
preocuparme de todos
mis deberes
y así fue que olvidé pagar mis cuentas
y me quedé sin pan ni provisiones.

Mientras tanto, en la calle,
se amotinaban
transeúntes, mundanos
vendedores
atraídos sin duda
por el fulgor insólito
que veían salir de mi ventana.

Entonces
recogí
otra vez mi estrella,
con cuidado
la envolví en mi pañuelo
y enmascarado entre la muchedumbre
pude pasar sin ser reconocido.
Me dirigí al oeste,
al río Verde,
que allí bajo los sauces
es sereno.

Tomé la estrella de la noche fría
y suavemente
la eché sobre las aguas.

Y no me sorprendió
que se alejara
como un pez insoluble
moviendo
en la noche del río
su cuerpo de diamante.

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Himno a las estrellas
(Francisco de Quevedo)


A vosotras, estrellas, 
alza el vuelo mi pluma temerosa, 
del piélago de luz ricas centellas; 
lumbres que enciende triste y dolorosa 
a las exequias del difunto día, 
güérfana de su luz, la noche fría; 

ejército de oro, 
que por campañas de zafir marchando, 
guardáis el trono del eterno coro 
con diversas escuadras militando; 
Argos divino de cristal y fuego, 
por cuyos ojos vela el mundo ciego; 

señas esclarecidas 
que, con llama parlera y elocuente, 
por el mudo silencio repartidas, 
a la sombra servís de voz ardiente; 
pompa que da la noche a sus vestidos, 
letras de luz, misterios encendidos; 

de la tiniebla triste 
preciosas joyas, y del sueño helado 
galas, que en competencia del sol viste; 
espías del amante recatado, 
fuentes de luz para animar el suelo, 
flores lucientes del jardín del cielo, 

vosotras, de la luna 
familia relumbrante, ninfas claras, 
cuyos pasos arrastran la Fortuna, 
con cuyos movimientos muda caras, 
árbitros de la paz y de la guerra, 
que, en ausencia del sol, regís la tierra; 

vosotras, de la suerte 
dispensadoras, luces tutelares 
que dais la vida, que acercáis la muerte, 
mudando de semblante, de lugares; 
llamas, que habláis con doctos movimientos, 
cuyos trémulos rayos son acentos; 

vosotras, que, enojadas, 
a la sed de los surcos y sembrados 
la bebida negáis, o ya abrasadas 
dais en ceniza el pasto a los ganados, 
y si miráis benignas y clementes, 
el cielo es labrador para las gentes; 

vosotras, cuyas leyes 
guarda observante el tiempo en toda parte, 
amenazas de príncipes y reyes, 
si os aborta Saturno, Jove o Marte; 
ya fijas vais, o ya llevéis delante 
por lúbricos caminos greña errante, 

si amasteis en la vida 
y ya en el firmamento estáis clavadas, 
pues la pena de amor nunca se olvida, 
y aun suspiráis en signos transformadas, 
con Amarilis, ninfa la más bella, 
estrellas, ordenad que tenga estrella. 

Si entre vosotras una 
miró sobre su parto y nacimiento 
y della se encargó desde la cuna, 
dispensando su acción, su movimiento, 
pedidla, estrellas, a cualquier que sea, 
que la incline siquiera a que me vea. 

Yo, en tanto, desatado 
en humo, rico aliento de Pancaya, 
haré que, peregrino y abrasado, 
en busca vuestra por los aires vaya; 
recataré del sol la lira mía 
y empezaré a cantar muriendo el día. 

Las tenebrosas aves, 
que el silencio embarazan con gemido, 
volando torpes y cantando graves, 
más agüeros que tonos al oído, 
para adular mis ansias y mis penas, 
ya mis musas serán, ya mis sirenas.

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Estrellas fijas
(Edgar Allan Poe)

 I

Te vi un punto;
era una noche de julio, noche tibia y perfumada,
noche diáfana,
de la Luna plena y límpida,
límpida como tu alma,
descendían
sobre el parque adormecido gráciles velos de plata;
ni una ráfaga
el infinito silencio
y la quietud perturbaban;
en el parque
evaporaban las rosas los perfumes de sus almas,
para que los recogieras
en aquella noche mágica;
para que tú lo aspiraras su último aliento exhalaban,
como en una muerte extática;
y era una selva encantada,
y era una noche de ensueños y claridades fantásticas!

  II

¡Toda de blanco vestida,
toda blanca
sobre un banco de violetas
reclinada
te veía,
y a las rosas moribundas y a ti una luz tenue y diáfana
alumbraba
luz de perla diluida
en un éter de suspiros y de evaporadas lágrimas!


III

¿Qué hado extraño
(¿fué ventura, fué desgracia?)
me condujo
aquella noche hasta el parque de las rosas que exhalaban
los suspiros perfumados
de su alma?
Ni una hoja
susurraba;
no se oía
una pisada,
todo mudo,
todo en calma,
todo en sueño
menos tú y yo (¡cuál me agito al unir las dos palabras!)
menos tú y yo. De repente
todo cambia.
De la Luna la luz límpida, la luz de perla se apaga,
el perfume de las rosas muere en las dormidas auras,
los senderos se oscurecen
expiran las violas castas,
menos tú y yo, todo huye, todo muere, todo pasa...
¡Todo se apaga y se extingue menos tus hondas miradas,
tus dos ojos donde arde
tu alma!
Y sólo veo entre sombras aquellos ojos...
¡Oh, amada!
¡Qué tristezas extrahumanas,
qué irreales
leyendas de amor relatan!
¡Qué misteriosos dolores,
qué sublimes esperanzas,
qué mudas renunciaciones
expresan aquellos ojos que en las sombras fijan en mí sus miradas!


 IV

¡Noche oscura,
ya Diana
entre turbios nubarrones hundió la faz plateada;
y tú sola
en medio de la avenida
funeraria,
te deslizas
ideal, mística y blanca,
te deslizas y te alejas incorpórea cual fantasma;
sólo flotan tus miradas,
sólo tus ojos perennes,
tus ojos de hondas miradas
fijos quedan!
A través de los espacios y los tiempos marcan, marcan
mi sendero, y no me dejan cual me dejó la esperanza.
¡Van siguiéndome,
siguiéndome
como dos estrellas cándidas,
cual fijas estrellas dobles en el Cielo apareadas!
En la noche
solitaria
purifican con sus rayos y mi corazón abrasan
y me prosterno ante ellos con adoración extática;
y en el día
no se ocultan cual se ocultó mi esperanza;
por todas partes me siguen mirándome fijamente
en mi espíritu clavadas...
¡Misteriosas y lejanas
me persiguen tus miradas
como dos estrellas fijas, como dos estrellas tristes,
como dos estrellas blancas!

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La segunda pintura de esta entrada ya había sido subida al Blog anteriormente, si desean leer un poco más sobre ella y algunos datos interesantes sobre el autor pueden seguir este link: La noche estrellada

Espero que las pinturas y las poesías los hayan deleitado tanto como a mí, comentario y sugerencias sobre esta entrada o el Blog en general son bienvenidos.

Si desean seguir las novedades del Blog pueden seguirlo en Twitter: El Escondite de Orfeo. TWITTER.

Las imágenes fueron tomadas del sitio: Wikipaintings
Los dos primeros poemas fueron tomados del sitio: Poemas del Alma
El tercer poema fue tomado del sitio:  Ciudad Seva

3 comentarios :

  1. Tu espacio, tu escondite, es un refugio para mí, un remanso. Disfruté de esta entrada acompañándola con música. Y para hacer honor al tema, un Nocturno de Chopin (Op 9 Nº 1).
    Saludos, Luis.

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    Respuestas
    1. Me alegro mucho Verónica, música muy adecuada !!! Es más voy a ver de hacer otra entrada con temática similar y subir también dicha composición :)

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