lunes, 20 de febrero de 2017

La Magia. Un mínimo intento de aproximación a definirla y acotarla (inexorablemente fallido). Artículo de Juan Tamariz

Hoy quiero compartir con ustedes un texto que sólo puede ser calificado como maravilloso ... De Juan Tamariz, uno de los Magos e Ilusionistas más influyentes de la historia de dicho arte.


Y créanme que lo van a disfrutar sepan o no sobre Magia, no es un artículo "para magos", es un artículo que reflexiona y piensa sobre la misma naturaleza del arte, en general, del sentido y misión del artista, de la búsqueda del sentido, la verdad, la creatividad ... De mentiras que nos llevan a verdades ... De la vida, de la muerte, del deseo de trascendencia ...



Un artículo que nos habla de cómo en la oscuridad se encendió una llama que ya nunca pudo apagarse ...



Los invito a leer el texto y dejarse transportar, a viajar millones y millones de años atrás, a desandar para volver a andar el camino de la humanidad, los pasos previos a la historia, para luego volver a entrar en la historia, en nuestra historia ...



Espero que se deleiten con el texto tanto como yo lo hice.




Desde este punto en adelante, el texto que leerán, al igual que las imágenes que lo acompañan son textuales y puestas en la misma secuencia que en la página en que las encontré, el link de donde lo tomé lo pondré al final de la entrada.





La Magia


Un mínimo intento de aproximación a definirla y acotarla
(inexorablemente fallido)

Juan Tamariz



Eva Davidova Swimmer, 2005, fotograma



En el principio fue la magia.

Hace 52.000 años, aproximadamente, un hombre y una mujer salieron del corro de hombres y mujeres allí sentados, en el suelo de la cueva, junto al fuego. Vestidos y pintados, el hombre y la mujer movieron sus cuerpos rítmicamente, lanzaron gritos progresivamente más rápidos, progresivamente más agudos y con sus manos tiznadas trazaron figuras en las paredes de la cueva; cogieron barro que, aún húmedo, guardaban envuelto en una gran hoja de árbol y, moldeándolo con sus dedos, formaron una cabeza; después cogieron unas piedras y las colocaron unas sobre otras formando un primitivo altar, imitaron allí delante el gesto del león y del oso y se persiguieron; contaron luego algo sobre un hombre legendario que cazó al oso y mató al león con sus manos, fingieron la lluvia con sus dedos, imitaron el zigzagueante resplandor del rayo, él lanzó su varita de rama de pino al aire, y la recogió hábilmente en la espalda. Mostró su mano seca y, de repente, estaba húmeda, el rayo imaginario quemó su mano inexplicablemente, y al pasar la varita de pino cerca de ella, la roja quemadura desapareció, más inexplicablemente todavía. Los rostros de los que miraban sentados desde el corro, pasaron del asombro al temor y se arrebujaron unos contra otros: el hombre y la mujer señalaron a lo alto, al cielo, por encima del techo de la cueva, y cayeron exánimes al suelo, agotados por el frenesí de la danza. Los del corro gritaron, golpearon con sus manos abiertas en sus cuerpos durante largo rato y luego, también ellos quedaron rendidos, tumbados en el suelo, dormidos.

Y algunos soñaron…




…soñaron que 52.000 años después, aproximadamente, aquello que habían iniciado allí, aquella noche, en aquella cueva, sería llamado danza, música, ballet, canto, teatro, escultura, pintura, religión, medicina, y magia.

Su magia de aquella noche, era ahora arte (y ciencia y religión), y también Magia. La Magia que hablaba de aquel poder imitado de los dioses, de ritos y mitos, del deseo y de los sueños, con un lenguaje simbólico, antiguo, universal y profundo.

Un joven se despertó, 52.000 años después, aproximadamente, y conoció a Vernon y Slydini, vio a Lavand y Frakson, visitó a Fu-Manchú y Ascanio, se comunicó con Robert-Houdin y Hofzinser a través de escritura, 



Fu-Manchú


Miró en una “cajita mágica” cómo Copperfield volaba y Dough Hennings se 

hacía niño y jugaba con los espíritus de Leipzig y Malini, pudo leer el libro de 

Tarbell y el Estrellas de la magia y reunirse en la Sociedad Española de Ilusionismo con Juan Antón, Florensa, Puchol y Varela, admirar los posters de



Fred Kaps


Chu-Ling-Soo, gozar con los efectos de Kaps, sentir la emoción de lo imposible al presenciar cómo una navaja cambiaba de color, una esponja desaparecía (-de-sa-pa-re-cía-) y las cartas se separaban en negras y rojas...



Chung Lin Soo


Y no fue el único que se despertó. Otros también, asistentes aquella noche iniciática, despertaron miles de años más tarde y pudieron presenciar a los magos de entonces, y revivir las emociones que combinaban el cosquilleo de la capa interior de su cerebro de saurios, las profundas sensaciones de su cerebro de mamíferos, y la admiración intelectual, alucinante, de su cerebro exterior de homínidos, de hombres pensantes. En un segundo había vuelto a sentir el arcano poder del mito, el ancestral horror vacui de la desaparición, el terror de la muerte y su victoria en la resurrección (la cuerda de la que pendía su vida fue cortada, y luego recompuesta), el gozoso sentir de la levitación, el vuelo, la subida ascensional a los cielos y, finalmente, sus tres cerebros se ablandaron y fundieron en uno solo: se sintieron niños y pudieron jugar.

Jugar el juego artístico, inútil, hermosísimo, con la vida y la muerte, el poder de los dioses y los milagros: cartas adivinadas, viajeras invisibles, cambiantes, una y varias, aquí y allá, el ser y no ser en un solo momento.



Y la energía irradiada, lúdica, positiva, devino amor: conocieron a Frakson.


Algunos de entre ellos, de los que despertaron 52.000 años después, aproximadamente, ejercitaron su voz en el canto, su cuerpo en la danza, su habla en el teatro y la narración oral, sus palabras en la poesía y la novela y los cuentos, sus dedos sobre el teclado del piano, su pulso con el pincel y la espátula, sus gestos en el mimo, y alguno entre algunos, no muchos entre tantos, ejercitaron a la vez, al mismo tiempo, sus dedos con las cartas, sus gestos, sus palabras, sus charlas, sus cuerpos (adelante-atrás, giro, relajación-tensión...), sus miradas cruzadas con sus manos, sus manos coordinadas con sus palabras, sus voces y hasta su psicología para crear e interpretar sus bellísimos y dificilísimos juegos con cuatro Ases y diez dedales, con su bola Okito y sus creaciones de palomas surgidas de la nada, sus monedas inagotables y sus triunfos, alucinantes Triunfos Cartomágicos.



Toni Slaydini.


Un arte complejísimo, que exige control de dedos, manos, cuerpo, voz, mirada, palabras y psicología; un arte hermosísimo que habla de mitos y símbolos, en juego (¡con la profundidad del juego!), que encanta y hechiza y fascina y emociona todas las capas del cerebro, que nos mete de bruces en el misterio, que nos habla de los sueños deseados, que imita no al hombre como el teatro, no el ritmo interior como la música, no el trino de las aves como el canto, no la naturaleza (paisajes, hombres, sensaciones) como la pintura y como la escultura, no los sueños como el cine, sino que imita el poder de los dioses (¡nada menos!): el fascinante Arte Total de la Magia.



Orson Welles


Por eso llega a todos, su lenguaje universal hace vibrar a niños (que no lo cuestionan como real) y mayores (que saben de su real-irrealidad); a cultos (que aprecian su complejidad y profundidad y analfabetos (que sienten su poder); a jóvenes (inmersos en la aventura de lo imposible) y viejos (que se gozan en su nueva niñez); a hombres y mujeres, bobos y listos, intelectuales, artistas, científicos y mercaderes, gogo girls, duques y notarios y vagos y... y... y...




Todos, todos ellos sienten su poder, la llamada a su inspiración, a su libertad intelectual (retada primero, luego entregada), a su deseo de juego, a ese hermosísimo, encantador arte de lo imposible de la imitación de acciones de los dioses, que seguirá por mucho tiempo hechizando y volviendo niños, poéticamente, a todos los que caigan en las redes de sus juegos-sueños, de sus efectos míticos, de sus ensalmos rituales, de su MAGIA...

Y esto durante, al menos, 52.000 años más. (Aproximadamente).

Y nosotros, los magos, los MAGOS, lo transmitiremos.



¿Qué es la magia?




La Magia es una de las Artes Escénicas que representa, por medio de Ritos y Conjuros, los Mitos (los deseos y los sueños arquetípicos del hombre) a un nivel simbólico, que los hace “realidad” (o en la Realidad), que hace posible lo imposible (lo imposible para los hombres). Imita pues, a los Dioses (o súper-hombres). Utiliza la vía artística con una técnica muy compleja (digital, corporal, de miradas de palabras, etc.), encubriendo estas técnicas, ilusionando a los sentidos y a la mente (psicología de la percepción, la atención y la memoria). Se basa en estructuras de tipo dramático (presentación, nudo, conflicto, desenlace) pero sin ese desenlace, o con un desenlace-solución del tipo: el mago tiene poderes (o conjura esos poderes) sobrenaturales. Se dirige al niño interior de la edad pre-lógica en cuanto al efecto fascinante, al joven en cuanto a la aventura del encuentro con la emoción de Misterio y al adulto lógico en cuanto al Efecto Imposible vivido posible. Porque primero reta y desafía al toro de la lógica, le cita, le provoca, luego le engaña (le torea), le banderillea, le vuelve a torear y le da la estocada momentánea de la muerte.




Juega finalmente con el caballo alado de la imaginación, la fantasía y el hechizo vía la poesía visual metafórica y surrealista (¿la clave?). Le encanta, le hace disfrutar de su vuelo, le deja que viva sus sueños proyectados en el Poder del Mago, le invita a participar, le transforma de espectador en “espectactor”. Y juega y danza con él y con ellos: en grupo. Desde el más allá el toro de la lógica muge su “no es posible”. Más no sirve ahora, porque el “espectactor”, admirado por presenciar lo imposible y vivirlo, juega y goza en libertad, juega con su condición de dios (o de quien comparte vivencias con un dios). Mezcla pues, Misterio con Fascinación, Realidad con Sueño (sueños imposibles hechos posibles en la Realidad… artística), Juego Surrealista y Poético, Hechizamiento, Encantamiento, Emociones Dramágicas, Milagros Laicos, Maravillas sin fin.

Es la Magia.

Y luego, el despertar del toro lógico (que, en realidad nunca murió, sólo dormía). Y la paz, el descanso y el sosiego de sentirse de nuevo dueño del hermoso y humano poder de la Razón, la lucidez recuperada: sabe que ignora el cómo pero no el fundamento natural y artístico de lo vivido.

Ya es más completo, más lúcido, más rico, más hombre.

¡¡¡Y que le quiten “lo bailao”!!!b) 

La Emoción – Milagro

Por un intento de comprensión del milagro mágico




Magia es fascinación. La magia es el arte del encantamiento. Es envolver a público y mago en una nube de gases hechizantes, cual las sibilas con el sulfuroso. No se trata de poner en lo llamado real algo no real, sino de crear un recinto espacio-temporal donde lo real tiene otra dimensión. Y debe de palparse ese recinto, debe sentirse incluso físicamente, como una nube o como un escenario lleno de humo (hielo seco), como si alrededor del mago su energía latente se hiciera ectoplásmica y le rodease y se fuese expandiendo y llegase a quien le mira. Pero se puede respirar y dejarse invadir por esta nube, o puede uno taparse narices y boca con la mano, con un pañuelo, con caretas anti-magia. Se puede incluso dejar de respirar. Este es el camino más corto para instalarse en la anti-vida. Porque la magia debe ser, es, vida. Amor a la vida, pasión por la vida, a pesar de todo, y contra ese Todo.

La vida, más vida, una vida más y más potente, una energía mágico-vital que rezume por los poros de la piel, las manos y los dedos, que rebose por los ojos y la boca del mago... Una energía tan tensa interiormente, tan concentrada, que E = mc2 resulta una fórmula de alquimia negra frente a M = Av2. (Magia = Abracadabra por vida al cuadrado).

Magia envolvente, magia fascinante que no adormeciente, que si vivificante, Magia del Encanto y del Hechizo. Magia transportadora a un más verdadero aquí y ahora. Recinto para vivir y soñar. Para soñar la vida. Para vivir los sueños. Donde Descartes se regenera o muere; donde el Imperio de la Razón se torna Arcadia de comunas y se liberan el sentir y las emociones; donde los tensos labios se relajan en boca abierta mezcla de “¡Ah!” y sonrisa, y el cuerpo levita, flota y gira, la gravedad (la realidad) desaparece, la magia empuja, minimiza y, finalmente, anula la -otrora- omnipotente Fuerza de la Gravedad, la que tira de nuestros pies hacia la Realidad. Ya no más “con los pies en la tierra”. Ya no más Todopoderosa Ley de la Gravitación Universal. De Newton sólo sus sueños, de Einstein sólo su locura. Una cita con Bretón, con el mejor Freud, con Ucello y el Bosco.




Mas ¿cuál es la imagen de esa nueva realidad? Visualicemos el fenómeno describiéndolo minuciosamente, tal como tiene lugar:

En el principio es el verbo: Hocus Pocus y los naipes hartos de sabiduría comienzan sus juegos y devaneos por entre los prestidedos del mago. Los ojos se abren más y más. Los pies comienzan a separarse del suelo.

¡Arriba los pies! Esto es un atraco a lo estable. A lo establecido. Un trabajoso y lento levitar del cuerpo del mago. Sube agarrado al mazo de naipes. De ojos, nariz y oídos comienzan a derramarse, a cámara lenta, sus humores. La sangre primero, roja y verde. Y luego, incontenibles, linfa, orina, plasma y semen. Los líquidos liberados de tensión, vapores en rojo, malva y blanco que disuelven la rigidez de los huesos, que permiten al mago combarse sin retorcer- se, estirarse, expandirse y luego, ya, desmembrarse... Los que asisten a la Transformación Mágica son alcanzados; si no huyen, por estos vapores y este magma de cuerpo reblandecido y humores etéreos que les ayudan a destensarse, a desatarse, a desligarse, a desmembrarse, a destriparse, a liberarse.




Y ¿la mente? : Así:…¿Es posible?!. Entre inquietud y admiración se cuestiona, aún, la mente. Pero se ve envuelta en la capa del mago... “¿Es posible?”. La pregunta se hace blanda y recorre los meandros del cerebro en busca de una respuesta cómoda... “Es posible”. La única respuesta posible está ya de vuelta. La mente también se deshace. Ya no hay es posible ni es imposible. Ahora, simplemente, es.

El mago, mejor conocedor del camino, guía y dirige. Sus manos, separadas, vuelan y se posan en las cabezas flotantes de los otros.

Y se produce algo nuevo: las manos penetran las cabezas, lo que parece la señal para que húmedos, calientes, informes, brazos, pies, pechos y muslos se entrecrucen, se entremezclen y se fundan en nuevos y fantásticos miembros de formas caprichosas (el Azar), corazón con dedos, estómago con labios, penes-ojo.


Las combinaciones de forma, color y olor son continuas y cambiantes. El caleidoscopio gira sin cesar. No hay más fijeza, no hay más quietud, no hay más rigidez, no hay más tensión, no hay más ligaduras. El sistema nervioso crece como enredadera y vibra y hace vibrar, mezcla sensaciones: olor rojo, sonido agridulce, tacto en si sostenido, visión de hierbabuena. La memoria derrama los recuerdos todos, los que deseamos conocer y los censurados, los del cercano pasado y los del cálido seno materno. La imaginación pierde el miedo, se entremezcla con la memoria y produce los recuerdos de hace tanto como érase una vez, de años atrás y días alante, de hace siglos, ahora lo recuerdo, y de dentro de siglos, ya recuerdo lo que pasará.

La música la ponen los naipes, son ellos los peces que pueblan este mar de Magia. Son ellos los que, ruborizándose y transformándose, desapareciendo y reapareciendo, agrandándose y achicándose, solos, en abanico, en cinta o formando mariposas, ascendiendo del mazo, colándose en estuches, bolsillos, bolsos y carteras, alternando sus colores, haciendo de princesas y caníbales, subiendo reptantes por las mangas, girándose triunfales, troceándose y recomponiéndose, disolviéndose en agua y aceite, son ellos los que mantienen vivo este universo mágico.

Y luego, al final, final de etapa sólo los humores se evaporan, los miembros se reúnen, mezclados unos en otros, enriquecidos con nuevas potencias, disfrazados de “normales” para poder sobrevivir hasta la próxima sesión, hasta el próximo, ojalá que cercano nuevo recinto espacio-tiempo mágico.

Y en el límite, en el clímax final, un ámbito continuo sin lejanías ni fisuras, sin fronteras ni relojes, un universo de azar, de fiesta, de emoción, de sentires, de juego, de imaginación, de placer y vida. Y hacia allí vamos... ¿Vamos Alicia?




Apuntes para una teoría de la emoción en la magia I

- Cuánto mayor EMOCIÓN dentro de la magia, más fuerte es la magia.

- La EMOCIÓN puede ser, a veces, INTELECTUAL. Pero sólo a veces. El enigma, el ¿cómo habrá sido?, el “parece imposible y no llego a captar el cómo”, está bien, pero también...

- La EMOCIÓN puede ser ESTÉTICA, pero entonces debe ser sólo acompañante de la EMOCIÓN PRINCIPAL o ESENCIAL.

- La EMOCIÓN ESENCIAL y ESPECÍFICA de la MAGIA es la EMOCIÓN DEL MISTERIO.




- EMOCIÓN DEL MISTERIO es la que se siente ante lo desconocido, enigmático o intrigante, incomprendido, incomprensible, o imposible. Y quizás estas sean las gradaciones o diferentes peldaños de la escala de la EMOCIÓN DEL MISTERIO.

- Del puzzle o rompecabezas a la mujer serrada y recompuesta pasando por el cómo hizo para llevarse la carta elegida arriba, el de dónde salió la bola que no estaba, cómo flota esta bola en el aire, etc...

- Pero todas ellas son, por ahora, así sólo, emociones INTELECTUALES; su cabeza, su cerebro se estruja, está tensa la mente; busca, se sorprende ante lo incomprensible, ante lo NO posible... y eso es válido y específico de la MAGIA. A potenciar al máximo esta EMOCIÓN INTELECTUAL DEL MISTERIO van dirigidos nuestros mayores esfuerzos.

Y en el límite: conseguir un CHOQUE MENTAL, un encontrarse de bruces con LO IMPOSIBLE.

- Pero, en general, esa pureza de EMOCIÓN DEL MISTERIO en su máximo grado es muy difícil, raras, escasas veces se consigue. En el límite, cuando se consigue debería ser tan FUERTE que produjera el mismo impacto que produce un MILAGRO para el creyente en cualquier religión.

- Se podría hablar de MILAGROS LAICOS.




Esta pureza y máxima potencia del milagro laico es tan fuerte, debiera serlo, como para representar un golpe o mazazo brutal dado a la mente del espectador, de forma que le deje sin sentido, mareado, que tambalee su cordura, que le haga frotarse los ojos, pensar que

está soñando, no creerse a sí mismo, a sus sentidos, a su lógica, a sus estructuras mentales... Está asistiendo a algo que NO PUEDE SER.

- Un efecto mágico es un auténtico PALO desequilibrante.

- La magia es un boxeo mental. Mas para que haya juego limpio sobran los golpes bajos.

- Los compinches, las cartas marcadas, son golpes bajos porque el espectador, conocedor de su existencia, no se cubre ante ellos. Son las reglas implícitas del juego: el espectador sabe que si aquel podría ser un compinche o las cartas estar marcadas, y en ese caso no habría misterio, pero SUPONE, nos da la confianza de que NO es así. Nos cree.

- Pero la EMOCIÓN INTELECTUAL DEL MISTERIO puede ser reforzada con la EMOCIÓN SENSITIVA DE MISTERIO. Es la atmósfera mágica. Es la SENSACIÓN, de que algo ANORMAL o SUPRANORMAL ocurre, aunque no se crea que puede ocurrir.




- Yo sé que en un cementerio de noche el muerto no se puede levantar y hacerme ningún mal, lo sé, intelectualmente estoy totalmente seguro. Pero, sensitivamente... es otra cosa. Siento miedo, físicamente lo siento, basta una hoja del árbol que caiga sobre mi cara para

hacerme sobresaltar, gritar, asustarme, horrorizarme... por algo en lo que NO CREO POSIBLE… por algo que SÉ NO POSIBLE.




- ¿Podemos, con la magia, hacer sentir lo imposible, a personas que no creen que lo imposible es posible, a personas de sólida mente cartesiana que saben que aquello no puede ser?

- Cuando salgo del cementerio quizá no sepa qué fue lo que me rozó en la cara (¿fue un pájaro?, ¿una hoja?, ¿un papel llevado por el viento?… O fue, acaso, ¿un engaño de mi sentido del tacto?, ¿creí sentir algo que no existió?, ¿me jugó mi temerosa imaginación una broma pesada?).

- En cualquier caso, a posteriori, en casa, a la luz del sol, al recordarlo sonrío quizás con la ayuda de mi lógica (sé que no pudo ser un muerto... ), pero no puedo quizá evitar un escalofrío y que se me ponga la carne de gallina... La memoria sensitiva también recuerda...




- Parecido debiera ser en el caso de la Magia. Pero los muertos juegan con ventaja. Todo lo que tengo internalizado respecto a la muerte, los cuentos de terror, los miedos, temores y espantos que nuestra cultura ha tejido rellenándonos de ellos son muy fuertes y pudieron con la firme creencia de que los muertos están bien muertos.

- El cementerio y la noche. Una atmósfera apropiada. Es difícil conseguir la misma atmósfera en un teatro, pero se consigue; en una película (¿fría…? pero aún sentimos terror en las buenas películas del género…)

- Pero también basta escuchar relatos de ultratumba a personas que crean en ellos, como sucede en los "contos de meigas" y aparecidos que, aún hoy, refieren junto al lar en las noches de inviernos de las aldeas gallegas, para sentir (¡y cómo!) temores inquietantes y con historia de algo en lo que NO CREEMOS!




- El mago necesita crear su atmósfera mágica. Con música, con luces y sombras, con colores, pero sobre todo con su actuación. Lo que diga, el sonido da las palabras, los gestos, su actitud general, su “tempo”, todo ha de llevar a crear el campo MÁGICO necesario queenvuelva al o los espectadores y les facilite SENTIR la inefable, inquietante, hermosa, fascinante y maravillosa EMOCIÓN DEL MISTERIO.

De la esencia del arte de la magia

El verdadero problema, a mi juicio, no es responder a la pregunta: “La magia ¿es arte?, ¿Arte mayor?, ¿arte menor?” pues a parte de la dificultad de definir Arte (quizás “La expresión de uno mismo a través de la belleza”) y desde luego la casi imposibilidad de distinguir claramente entre artes mayores y menores, aparte, digo, está el ¿qué importancia real tiene la inclusión académica entre las artes, sean estas mayores o menores, grandiosas o mínimas?




Y no estamos planteando el verdadero problema no sólo por esta última razón sino también por la más valiosa de que, como siempre en la vida, el factor humano es lo más importante (para nosotros, claro, para los humanos). Y aunque el factor humano entra plenamente en la constitución del público receptor de nuestra Magia, hay otro factor humano de la máxima importancia en nuestro arte (como veis yo doy por hecho que la magia es arte ) y es el guía, el emisor, el artista: el Mago.

Y ahí es donde yo creo que, en general, falla nuestro arte: el artista, el mago, no se cree que su arte es arte, no trata pues de expresarse, de contar su mundo interior y la manera de vivir su mundo exterior. No siente, en el más profundo significado de la palabra, artista. Y ahí, en la bases, esta el problema: no tanto en el receptor (público, consideración social de la magia, etc,…) como en el emisor.

El mago o maga ¿sienten que su magia es arte y quieren por tanto expresarse a través de ella o, simplemente la consideran entretenimiento (para él-ella y para su público) diversión, nada más (y nada menos, por cierto)?

Yo siento que para que algo sea un obra artística, independientemente de su calidad como tal, hace falta (¿tan sólo?) que alguien lo aísle de la realidad y nos invite a apreciar la belleza de ese algo, expresándose a sí mismo a través de ello (de ese algo, la obra, y de su elección o creación de la misma). En un límite, desde Duchamps y sus “ready-made” (objetos que se transforman en obras de arte en sólo por la voluntad de seleccionarlos en la realidad en que habitan y seccionarlos de esa realidad, aislándolos y presentándonoslos como obra artística, como objeto artístico, ya no real, sí ex -real), sabemos y convenimos todos en que esa es la casi única condición para considerar algo una obra de arte. Desde el urinario-fuente a los restos de comida, vajilla y manteles pegados al tablero-mesa y colgados verticalmente, el arte moderno (hoy moderno) entiende y disfruta de una libertad creativa hermosa y fecundísima. Y el factor humano en la autoría es a mi entender absolutamente indispensable para la consideración artística de algo. Quiero decir que ni a más bella puesta de sol, ni las pinturas abstractas de un chimpancé pueda producir en una tela blanca, pueden nunca ser consideradas (por bellas que sean) obras de arte: les falta ser la expresión de un ser humano. Podrán producir en nosotros, contempladores, emociones y sensaciones profundas y gozosas pero no creo que nadie las pueda considerar obras de arte.




Pero sin llegar a esos límites (válidos desde luego) pienso que nuestros “juegos de magia” (¡bellísima combinación de palabras!) serán artísticos desde el momento que expresen el interior del mago a los espectadores. Y que esto sea no por casualidad (cualquier acción, gesto o palabra, actitud de un ser humano expresa y decidida de mago (ahora artista) a transmitir sentimientos, emociones, su mundo interior más oculto, más íntimo, más rico, su fuero interno, su persona, sus “juegos de magia”, sus milagros (imposibles y fascinantes), sus propios, personales o grupales, amores y temores, sus deseos y sus sueños, a través de un lenguaje bello y armónico.

En resumen: creo que para ¿elevar? la magia a nivel artístico, es la primera condición que el mago crea (del verbo creer) en su magia como arte y trate de expresarse a través de ella. Expresarse y no sólo gustar ni sólo colmar los deseos de su público en cuanto a diversión y entretenimiento, por bien conseguido que ello esté, e independientemente de lo altamente interesante que, desde luego, esa función pueda ser en el contexto de nuestro devenir vital y social. Y claro está, cuánto más rico sea nuestro mundo interior, cuanto más intensa y armoniosamente sea expresado ese nuestro mundo interior, espiritual, más calidad artística tendrán nuestros bellos, misteriosos, simbólicos juegos de magia.

Calidad artística que adquirirán, claro, por Arte de Magia.





Sueños de magia


Un mago entra en un sueño 

¿qué prodigios puede conjurar?

¿qué asombro puede causar?



El universo de los sueños

es el reino del prodigio asumido

(¿cómo abrir los ojos de asombro mientras se duerme?)



El “¡¿cómo!?” no tiene cabida

El “¡imposible!” no tiene sentido



Pero, en cambio, lo placentero, lo fascinante, lo fantástico

y lo maravilloso son la esencia misma del sueño.

El asombro y el pasmo

se producen al despertar

con un ¿cómo no es posible?



La “realidad”, durante unos instantes,

es chata, limitada, pequeña,

un tanto miserable y, desde luego,

y quizás por ello,

increíble.

(La sabiduría sensual y emocionante de los sueños)



¿Abrir los ojos para no ver?

¿Encender la luz para enceguecernos?

Despertarse del todo, ¿para qué?



El habitual olvido de lo soñado es misericorde:

nos evita la comparación con la realidad.



Dormir no es morir si hay soñar.

Vivir es vegetar si no hay soñar.



Una ración de sueños

nos sirve la Magia. 

Y un aire de vida.



La Magia, entonces, como...

Memoria de los sueños,

Rebeldía contra el olvido,

Libertad para los deseos soñados.



La Magia 

no encarcela los sueños en la realidad.

para trasmutarla

en sueños.

¿Quizás una Magia como

Memoria de una antigua, ancestral y olvidada realidad?



Y, puede ser, una Magia

sí evocadora, pero también

premonitora de otros sueños posibles.



Y, desde luego, una Magia

Generadora de sueños

aún no soñados.



Así que, Magia

Desatadora, Liberadora, Houdiniesca



¿Magia Opiácea?



Muy probablemente una Magia

Potenciadora del sentido de lo

Maravilloso aún-no-posible



El Sueño envía la Magia 

a la Realidad 

para que anuncie su próxima llegada.

(la Magia como adelantada del Sueño)



En cualquier caso

Bienvenida seas, querida Magia.



d) Material: Los Sueños Sueño, Magia, Realidad




A saber : el teatro representa/es la Realidad de la vida cotidiana. Sí : El Gran Teatro del Mundo. Actores/personas de carne y hueso representan/actúan/son. Están ahí realmente. Y nuestra posición en la butaca es sentida por nosotros mismos como una actitud testimonial ante lo que allí está ocurriendo. NOS sentimos presenciando lo que ocurre delante de nosotros. Y eso que ocurre puede ser lírico, dramático, triste, alegre, interesante, y/o muy emocionante. Pero son hechos que podían haber sucedido realmente. Hechos que podríamos haber presenciado como testigos/espías cuando, hipotéticamente, hubiesen tenido lugar. En este sentido estamos presenciando algo que pertenece por si mismo a la Realidad, aunque quizás a una Realidad imaginada, nunca ocurrida, nunca por ocurrir. Pero una Realidad posible.




Por otro lado está el cine. Dentro de la sala, a oscuras, nos sentimos transportados, inmersos en lo que ocurre en la pantalla. Y nos olvidamos de nosotros mismos. O, por mejor decir, de nuestro papel como testigos/espectadores. No digo que, como el insó1ito Buster Keaton proyeccionista de cine, vivamos las acciones de la película dentro de la pantalla, interviniendo en el desarrollo de la historia. Pero si que la combinación de oscuridad, inmenso tamaño de las figuras, potencia sonora y lumínica, etc., produce en nosotros una especie de fascinación hipnótica que nos predispone a sentirnos testigos de un sueño.

Así que, generalizando lo necesario y esquematizando lo imprescindible para tratar de ir al meollo de la cuestión, nos encontramos como testigos de dos diferentes hechos: el hecho teatral, la posible Realidad, y el hecho fílmico, un Sueño posible.




Personas reales versus sombras/imágenes de personas. Acciones extraídas de una Realidad más o menos cotidiana versus acciones extraídas de los Sueños. Hechos que podríamos haber presenciado (conversaciones, movimientos, acciones que ocurren/se simulan en escena) versus, hechos de los que nunca, o muy difícilmente podríamos haber sido testigos (galopadas increíbles, vuelo de Superman, incendio de Roma, etc., etc.). Punto de vista físico cotidiano, natural, habitual, y único (nuestra butaca) versus puntos de vista múltiples, inhabitúales, insólitos, imposibles a veces (desde arriba, desde abajo, entremedias de la acción, moviéndonos hacia/desde/en paralelo a la misma, por los aires o incluso dentro del cerebro). Unidad espacial y continuidad temporal versus saltos y mezclas de localizaciones geográficas, condensaciones temporales, acciones en paralelo, "flash back", etc.




Características de la Realidad versus características del Sueño.

Y nosotros como testigos. Testigos de la Realidad. Testigos del Sueño.

Y ¿qué pinta en todo esto la magia, nuestra magia ilusionista?

La magia, como el cine, trata de los Sueños. Como el teatro se produce en el ámbito de la Realidad. Personas reales realizando acciones extraídas de los Sueños. Presenciadas desde un punto de vista físico único y habitual pero en un entorno insólito y fantástico donde no rigen las leyes del espacio y el tiempo (ubicuidad, predicciones).



Houdini


La magia se produce en un ámbito similar al del teatro (la magia de cerca es otra cosa, luego veremos) pero con unos contenidos similares a los del cine.

La magia nos presenta los Sueños hechos Realidad.

Y dos estilos diferenciados: una magia que nos reparte el papel de espectadores/testigos (magia escénica), otra magia que nos permite ser actores/colaboradores (magia de cerca).

Pero, en cualquier caso, espectadores o actores de una misma Realidad: el Sueño. Porque hora es ya de decirlo: cuando habitualmente decimos que la magia presenta lo imposible, queremos decir, deberíamos decir lo imposible en la Realidad, lo posible en el Sueño.

Apariciones de personajes, desapariciones, súbitas transformaciones de un personaje en otro, contenidos mayores que su continente, reaparición de personajes que acaban de morir, andar por los aires, levitar, volar, absoluto desprecio por las leyes físicas (gravedad, impenetrabilidad del sólido…), gratificación de los deseos conscientes y subconscientes (abundancia de bienes, dinero, comida, creación, resurrección, conocimiento del porvenir, adivinación de los pensamientos ajenos, dominio y control total del Azar y la Fortuna, visión de rayos X, viajes y traslados instantáneos, ubicuidad, etc., etc.).




Por eso nos importa tanto conocer qué son, cómo se desarrollan y el por qué de los sueños.

Por eso nos importa tanto conocer cuáles son, qué medida tienen y la naturaleza auténtica de nuestros más íntimos deseos.

Y así empezamos a vislumbrar algo de la verdadera esencia de la magia ilusionista y de su enorme poder de fascinación: su capacidad de hacernos estar realmente presentes, siquiera durante el tiempo de suspensión de incredulidad, en el ámbito al fin vivido de los Sueños y de los Deseos.

Y en ello estriba en parte su especificidad, con respecto al teatro, al cine y, naturalmente, a otras artes: ver hechos posibles en la Realidad nuestros Sueños y Deseos más queridos.

Estamos hablando de la Magia del Deseo.

Estamos hablando de la Magia de los Sueños.

Al fin.


Comentarios 20 años después

En uno de mis primeros artículos (¡hace 40 años!) escribía yo que, en cine, la magia-ilusionismo no funciona. No produce efecto. Ya Hitchcock lo decía en su hoy clásico libro, y que tanto he promocionado entre los magos desde mi primer encuentro Con el libro, no con Hitchock) (1)

La razón primera que nos viene para explicar este hecho es que los espectadores de la película piensan (y con razón) que pueda haber “trucos de cámara” (cortes y montaje, truca, hoy en día los efectos especiales por ordenador, etc.)




Pero profundizando algo más vemos que eso mismo puede darse en la Magia por Televisión: es facilísimo hacer trucos de cámara. Y sin embargo, la Magia en televisión sí funciona. Y a veces perfectamente. Mis dos magos preferidos de Grandes Ilusiones (Pendragons y Moretti, aparte) son Richardi Jr. y Kio. Me he emocionado con ellos, he sentido el aleteo del misterio, el impacto fortísimo del “no es posible” fascinante. Y, sin embargo, a ninguno de ellos he tenido el gozo de verlos “en vivo”. Pero su recuerdo, el de sus milagros maravillosos y potentísimos (“La desaparición de la mujer” y “Las escobas de Richardi Jr., “Cabina de teléfonos” y “El león” de Kio) viven en mí, y cada vez que los evoco, un delicioso y profundo estremecimiento me recorre la espalda. ¡Qué maravillas! ¡qué belleza! Otro ejemplo es la enorme cantidad de gente que ha disfrutado de la magia Lavandiana… a través (sólo) de la televisión.

Así pues, la magia en televisión funciona, y en cine, no ¿Por qué?

Y ¿en teatro? La magia dentro de la comedia musical como “La Bella y la Bestia”, con efectos magníficos (“la cabeza parlante”, “Transformación de Bestia en Príncipe”,…) e inteligentísimamente resueltos por, nada menos que, Jim Steinmeyer, se ven como “efectos especiales” dentro de la obra. Nadie los percibe como algo Imposible (2). Simplemente son efectos integrados y parte del drama, de la historia y que aunque desconocemos cómo se han realizado, no nos lo planteamos, no estamos allí para responder al reto lógico, al desafío de la razón. Estamos allí como pasivos espectadores (“miradores”), no como activos especta-actores. También desconocemos cómo se hacen los rápidos cambios de decorados y atrezzo, o cómo funciona la televisión (apretar el interruptor en un aparatito y ¡vemos lo que ocurre en este momento en Japón!). Desconocemos su razón pero sabemos que existe, que es explicable, y que ese conocimiento, esa explicación es conocida por cualquiera que se interesase por ella. (Ya nos maravillamos la primera vez que vimos la televisión…)

Pero sigue en pie aún ¿por qué no funciona en cine? Y ¿por qué en teatro se ve así, como un “no sé cómo funciona pero no es de mi interés ahora, absorbido como estoy por la narración dramática”?

En el caso del cine (de la representación del Sueño) porque , como dije en otro lugar (3), no hay nada imposible que pueda acaecer en el interior de los sueños (el reino de las transformaciones anti-lógica,…)

Pero además de esta razón ( suficiente, por cierto) hay otra común a cine y teatro: nuestra Magia es una Presentación de lo Imposible en la Realidad. Pero el cine y el teatro son representaciones (de sueños uno, de la realidad el otro) y, claro está, la magia sería (dentro de ellos) una presentación dentro de una re-presentación. Es decir, una re-re-presentación realidad de segundo grado. Y lo imposible dentro de una no-realidad no tiene potencia, no nos conmueve, no nos parece imposible (sino sólo, la representación de lo imposible).




En cambio la televisión es sólo una manera, un medio, de ver la realidad, mucho más sofisticado que. Pero no esencialmente diferente a, unas gafas o unos prismáticos de teatro… Miramos la Realidad a través de la televisión, y, ahí sí, en esa realidad nos golpea lo Imposible siempre que demos nuestra confianza (al mago o al programa) de que no están utilizando trucos de cámara. De ahí que la “fiabilidad” sea necesaria en la magia por televisión, pero no más que en la magia en vivo: creemos, confiamos en que no hay compinches, pues si no ¿qué interés tienen la mitad de los juegos imposibles que presenciamos?

De aquí la fuerza de la Imposible en la magia de cerca, la verdadera, la que se produce no sólo “cerca de” de los espectadores, sino entre y con los “espectactores” sea de una potencia enorme, increíble, brutal, a veces.

De aquí que la Magia de Cerca (4), la que utiliza y juega al máximo con las posibilidades y características de este Arte específico dentro del Arte de la Magia, como son la cercanía máxima de todos los espectadores, su capacidad de intervención espontánea (incluso extemporánea), con su contacto físico con los objetos en (o con) los que se produce la magia, incluso a veces, su contacto físico con el mago, rozar, tocar al milagrero, a quien tiene “el poder”, al prodigioso. La magia les permite ser el escenario vivo de algunos “milagros”: ¡en sus manos cambia la moneda! ¡se adivina lo que piensan! ¡aumenta el número de cartas en su bolsillo!… sea tan Fascinante y Maravillosa.

De aquí que la Magia de Cerca produzca emociones verdaderas y reales de sentir lo imposible (y fascinante), genere vivencias imborrables, inolvidables que con el paso del tiempo se hacen cada vez más Imposibles (Efecto Cometa).




Por eso yo, que sólo presento Magia de Cerca (aunque a veces en teatros, en escena, me refiero a juegos tipo “el teléfono” y “carta al número” aún perdiendo sin duda alguna de las virtudes específicas de la Magia de Cerca, trato de acercarme lo más posible a las sensación de Realidad y por ello, mantengo todo el tiempo las luces de sala encendidas (y los espectadores con casi la misma iluminación que la escena) tratando de crear un único espacio y no dos ambientes (espectadores a oscuras que miran al mago en su ámbito escénico (5). Y por ello también procuro el máximo de interactividad con los espectadores que suben y participan (¡y bailan!), a los que me acerco y con los que me entremezclo entre sus butacas, que vienen y van, que se ponen de pie, que gritan al unísono el nombre de la carta elegida, que lanzan al aire nubes de cartas al grito de “¡Fuera!” exorcizando así los demonios más temidos (Guerras, Muertes, Pobreza, Desamor…) (6)

Así pues, retornando y resumiendo el tema:

La presentación de Magia en cine (los sueños) no se siente como Imposible. La Magia en cine y teatro (re-presentación) no tiene fuerza ninguna. La Magia en televisión se siente como tele-vista en la realidad y puede ser muy potente. Pero es la Magia en vivo la que presenta lo imposible y fascinante en la realidad y al máximo de potencia en la Magia de Cerca auténtica. Aquí el mago entra en las Realidad (la de los espectadores). El milagro es (casi) un milagro auténtico. Vivido, no sólo visto como espectador, no sólo asistido a una Presentación de Milagro, sino que se ha participado de él, se ha colaborado en……..




Claro que después (y de forma subconsciente, durante es un milagro no-real sino Artístico. El bellísimo e inigualable Arte de la Magia de Cerca. Mon amour.



Notas


(1) “Conversaciones con Hitchcock por F. Truffaut”

los conceptos de suspense, economía de medios, guión riguroso, control de la atención en pantalla, control del interés, etc. están aquí perfectamente definidos y comentados por el llamado, bien llamado, Mago del suspense (y Mago del cine).

(2) Ver el magnífico análisis de Lurgi Sarasa, de Pamplona, hizo en su excelente ensayo sobre la Magia vista desde la perspectiva de la Psicología Social y que se publicó en la Circular en Feb. 1999, pág. 73.

(3) Ver artículo Sueños de Magia.

(4) De cerca o de Salón : esta última Magia de Cerca gracias a la movilidad del mago que se acerca y actúa entre los espectadores. Pero estas diferencias….

(5) Mis problemas tengo con los regidores teatrales, con su mejor voluntad, quieren iluminar mis actuaciones escénicas a base de crear atmósfera de Magia con luces, colores, efectos, manteniendo al público en la total oscuridad. O sea: teatro. Me suelen considerar un excéntrico desconocedor del arte teatral. Tienen razón.

(6) Es esta una aproximación opuesta (sólo en esto) a las del Gran René Lavand. Él hace siempre la magia de escena aunque la presenta cerca de los espectadores: su arte más teatral, sus historia, con apenas participación de los espectadores… siempre recuerdo cuando le pedí en una de mis series de televisión: “René, ensayamos ahora con cámaras y a la tarde grabamos, cuando llegue el público”. “No, me dijo, prefiero ahora, a solas con la cámara”. Son creo, dos formas artísticas igualmente válidas.



Magia y Surrealismo
MAGIA Y MAGOS. (El secreto del milagro)


I. EFECTO. ¿Qué es la Magia?


1. Reconciliar en el individuo lo imaginario y lo real.

2. Cuando el Paraíso que se ofrece se confunde con el Deseo.

3. Donde existe una nostalgia de la actitud prelógica.

4. Para romper el aislamiento entre actores y espectadores, creadores y contempladores.

5. Llena de simbología.

6. Buscando lo maravilloso para que nos libere de la lógica.

7. Con una especial sensibilidad ante el poder poético de los mitos.

8. Cuya intención es jugar libremente Con la identidad de los objetos.

9. Llamo tabaco a lo que es oreja.

10. Para llegar al Secreto Supremo: donde la vida y la mente, lo pasado y lo futuro, lo real y lo imaginario dejan de verse como elementos contradictorios.



II. MATERIAL NECESARIO.


Libros sobre surrealismo de José Pierre.

Citas de Benjamín Peret y René Magritte. 

2º Manifiesto surrealista de André Bretón.



Man Ray


III. SECRETO.

Las diez frases con que respondí a ¿qué es la magia? son, en realidad, citas surrealistas (pintores y literatos), para contestar a ¿qué es el Surrealismo?

Inútil intentar demostrar mayor paralelismo, o mejor convergencia entre Magia y Surrealismo.

Pero si no demostrado, si comprobado, viendo los cuadros de René Magritte, los objetos de Man Ray (ver exposición en Biblioteca Nacional, Madrid), “el Surrealista” de Víctor Braunrer, las páginas de Bretón, las películas de Cocteau...



Comentarios


Pero, en cualquier caso, he aquí algunos comentarios míos sueltos, a cada una de las diez frases o citas.


“Reconciliar en el individuo lo imaginario y lo real”.

COMENTARIO: En Magia "Es o no es; ese no es el dilema".


“Cuando el Paraíso que se ofrece se confunde con el Deseo”.

COMENTARIO: De aquí surge la teoría de la Magia del Deseo.


“Donde existe una nostalgia de la actitud prelógica”.

COMENTARIO: Cuando muy niños, antes de que la cuadricula de la lógica encerrase nuestras mentes, cuando muy primitivos, antes de que la Civilización y la Cultura cortasen nuestra libertad, redujesen nuestra fantasía, limitasen nuestra imaginación y matasen nuestra intuición.


“Para romper el aislamiento entre actores y espectadores, creadores y contempladores”.

COMENTARIO: Magia: único arte en donde los espectadores participan activamente, con acciones físicas , y pueden hacer cambiar el desarrollo de un juego. Aplicable en un 100 % a la Magia de Cerca. ¿No es hermoso?



Magritte


“Llena de simbología”.

COMENTARIO :La Magia Simbólica, de S.H. Sharpe (“Neo Magic”): “Toda la magia es simbólica... o no es magia”. El rastreo de los símbolos mágicos ocultos en los juegos clásicos (L. García. J. Tamariz y otros).



“Buscando lo maravilloso para que nos libere de la lógica”.

COMENTARIO: Un espectador que vio “La Carta Helicóptero”, “¡No es posible!… pero es”. Luego.... silogismo imposible, lógica inservible.

- Magia como escapismo de las ataduras de la excesivamente omnipotente y omnipresente razón (escapismo temporal).

- Magos: "cirujanos del absurdo tocados con sombrero de copa" (Quico Rivas -EL PAÍS SEMANAL- entrevista a Juan Tamariz).

- ¡Viva el Absurdo!

!El fin de lo Imposible!



“Con una especial sensibilidad ante el poder poético de los mitos”.

COMENTARIO: Eco y Narciso, Galatea, Pandora, Thor, Sigfrido, las mitologías persa, india, china o azteca... ¿qué son sino dramágias de enorme belleza poética? ¿Para cuando su puesta en escena? ¿Quién presentará, de nuevo o al fin, una levitación como Ascensión, una ventriloquia como la leyenda de Eco, un faquirismo como el anillo Nibelungo, o un juego de espejos y flores como la transformación de Narciso?.¿Puede existir un buen mago, auténtico buen mago, que no se base en la mitología, consciente o no de ello? La Mitología Universal: un clásico de la buena magia. Aconsejable apasionadamente.



“Cuya intención es jugar libremente con la identidad de los objetos”.

COMENTARIO: Así decía Magritte de su pintura. Así trabaja el mago. Una bola que es un pañuelo que es una flor que es una sonrisa y un adiós. O un “¡hola!” esperanzador.

Los objetos surrealistas (Duchamp, Man Ray, Picasso,...) ¿son objetos mágicos o que piden lo mágico?

Los objetos mágicos, varitas, caja, cartas, cubiletes, son surrealistas o lo serán cuando cumplan su función: ser y no ser, cambiar, transformarse, crecer, estar, desaparecer, volver a, ser, volver a no ser, a la vez: no ser y ser.

Objeto surrealista y mágico (ejemplo): la Batidora “aparato transmisor de ondas telepático-mentales”.



“Llamo tabaco a lo que es oreja”.

COMENTARIO: Lo dice Magritte, lo hace Magritte. El mago hace ver que: “es tabaco lo que es oreja”.


“Para llegar al Secreto Supremo: donde la vida y la mente, lo pasado y lo futuro, lo real y lo imaginario dejan de verse como elementos contradictorios”.

COMENTARIO Palabras de Bretón en el 2º Manifiesto del surrealismo.

- Si eso no es la magia... y el objetivo de la magia...

Magia como armonía de opuestos contradictorios.

V. Y ENTONCES...

El humilde oficio de hacer posible lo dicho imposible.




El cuerdo arte de mostrar la Utopía realizada, lo que nos hace vivir los sueños (volar, ser invisibles, crear), lo que nos ayuda a pasar el espejo y entrar en el Paraíso de los Deseos Cumplidos, lo que nos libera de la Fuerza de la Gravedad. Así:

a) De la Fuerza 

Hermosas armas aquellas cuando el mago las convirtió en grifos inagotables de vino, en lanza naranjas, en cañamones, en pompas atómicas de jabón; simpáticos tanques, tricornios de neutrones cuando el mago las hizo ranas, nieve mansa, y grandes camas con colchones.

b) De la Gravedad 

Ranas que cantan y saltan sobre la nieve que cuaja en blanca sábana que semicubre la invitadora cama: alegría, risas y amor.

DE LOS MAGOS

¡Ay los magos!

Malabaristas de la realidad y de los sueños, escapistas de todas las cárceles, grilletes y celdas de torturas físicas y mentales. Ventrilocuos de mil voces, falsas algunas, reales muchas, inexistentes y libres todas. Burladores de Cronos, con su espejo a lo Cotrtázar que adelanta y refleja el porvenir.

Suplantadores de Zeus, no queda Zeus en pie, ni Zeus con cabeza, ni Zeus que pueda con ellas. De Zeus, Zues. De Zues, Seuz, Suez y Nuez,

Y dentro de la Nuez: el billete de banco enrollado al que le falta precisamente el trocito que guarda en su poder la bellísima espectadora de la tercera fila...

Pueden comprobarlo.

¿Sí?

¡¡Exacto!!

¡¡¡Maravilloso!!!

¡Amazing!

!Ale hop!

Como (Ex-) Zeus, crean y descrean,

creen y descreen,

a voluntad,

mas sin razón, porque sí, sin tino ni medida, por juego.

Magos.




e) ¿A quién se dirige?



Eva Davidova: ST (Dani)


La magia es solo para niños

Pensamientos previos

Según nos cuentan y debido a la evolución de las especies, cada uno de nosotros llevamos dentro varias capas de cerebro recubriéndose una a la otra: el de los saurios (instintos), el de los mamíferos (emociones), el de los primates (intelecto)…

Existiría pues, una especie de memoria de lo que hemos sido a lo largo de esta evolución de las especies. Y nuestra especie sería, ahora, una suma de los anteriores pasos; quedaríamos pues instintos, emociones e inteligencia para conformar en su conjunto la especie que somos hoy: la especie humana.

De igual manera, pienso yo, guardamos memoria como individuos de las fases de nuestra evolución personal. Nos componemos de varias capas: el recién nacido, recubierto por el bebé, el niño prelógico, el niño lógico, el adolescente, el muchachillo, el joven veinteañero, el menos joven de la primera madurez (30 a 40)…

Y también, cada persona recubre pero no disuelve las anteriores. Somos todas ellas.




Nos componemos, nuestra personalidad se compone, de la última capa visible pero perviven, latentes a veces, amándose o pugnando por asomarse otras, todas las personas anteriores.

También se me da en pensar que las actividades humanas interesan, llaman o fascinan a una diferente persona-capa.

Así “groso modo” y para entendernos, pienso que la poesía se dirige especialmente al adolescente que llevamos dentro: sentimiento, emotividad, lirismo…

El deporte como espectáculo nos hace salir el niño de vitalidad y energía que fuimos entre los 8 y 12 años, aproximadamente.

Los viajes como actividad nos hacen revivir el gusto por la aventura del muchacho de quince a los primeros veinte años.

La ciencia, la investigación, el descubrimiento son aventuras intelectuales que fascinan al joven de 25 a 30 años que vive en nosotros.

Los diferentes estilos de música y pintura llaman y despiertan diferentes capas-personas: el bebé (ritmo, danzas africanas), el adolescente (Chopin, el impresionismo en pintura), el niño (jazz, Kandinsky, cierto Picasso…)

¿Y la Magia?

Evidentemente llama y fascina al niño prelógico, a su fantasía, a su imaginación, a su afán de juego, al deseo de volar, de ser invisible, de transformar las cosas, de hacer aparecer y desaparecer lo deseado sin trabas de la Lógica y de la llamada Realidad.

Al sueño.

(Los Reyes Magos, las Hadas, los Gnomos, los Genios, los Brujos, los Magos…)

Por eso el prestidigitador, el Mago fascina y “encanta” siempre a los niños pequeñitos, a los que aún no han cumplido los 7 años.

Sus caras, sus miradas ante un espectáculo de Magia nos lo dicen cada día.

Por eso, en cada fiesta infantil desde siempre y en todas partes, el Mago es el más solicitado por los niños (junto con esa otra forma de Magia que es el guiñol).

Entonces ¿la Magia gusta a los adultos?

Adultos, feo concepto, horrible palabreja…

Adulto es quien posee una capa gelatinosa que cubre impenetrable y ahoga el joven aventurero, el lírico adolescente, al mágico niño que se asfixia en su interior.




Adulto es quien desea seguridad y poder, dinero y poder, política y poder.

La Magia trata de disolver y penetrar la capa de la madurez (con la del Adulto casi casi no puede) para llegar al niño prelógico, ilusionable, imaginativo, soñador de imposibles…

La Magia se dirige a las gentes maduras y a los jóvenes para que se rían y sientan el niño que también son.

Si, además, es Magia lleva poesía también las fibras sensibles del soñador imposible (amor) que es adolescente.

Si lleva juego y participación alegrará al niño de 7 a 11 años, si aventura intelectual (¿cómo es posible?) al veinteañero inquieto. Pero esencialmente, buscará al niño prelógico, inocente, desconocedor del concepto imposible.

Sólo si dejamos respirar ese niño que llevamos dentro podremos gustar y degustar la Magia…

… si suspendemos la incredulidad, momentáneamente, al menos, 

… si dejamos libre la imaginación para que vuele liberada de la lógica

… si aceptamos gozosos jugar con bolitas de colores, pañuelos, cajitas, cochecitos de madera (juguetes)

… si somos capaces de repetir en voz alta con el Mago las palabras y conjuros mágicos

… si mimamos los gestos abracadabrantes, si espolvoreamos los polvos mágicos sintiéndolo entre nuestros dedos al hacerlo

… si somos capaces de mirar y sentir con inocencia



Magritte


Sólo entonces podremos gozar de la inmensa fascinación de la Magia. Da igual que seamos Mago o espectadores.

Da igual si aceptamos soñar, mezclar fantasía y realidad, jugar, ilusionarnos, como hicimos con los Reyes Magos, sin preguntarnos cómo pueden saber nuestros deseos y peticiones, cómo pueden estar en todas partes en la misma noche, cómo pueden entrar por la puerta cerrada de la casa. 

Sólo entonces sentiremos la perdida emoción de las inocencia pre-lógica y mágica.

Por lo tanto, sólo si el Mago es capaz de buscar ese niño, tendrá lugar el chispazo mágico.

Y para ello tendrá, pienso yo, que ser capaz de dirigirse con sus juegos y pruebas al joven, al muchacho, a las gentes maduras… y tendrá que hacerlo (¡cuidado!) en el lenguaje propio de ellos, en el lenguaje que entiendan el joven, el muchacho y las gentes maduras para poder invitarles a descubrir, a mostrar (y mostrarse) el niño escondido, el niño tierno y mágico que quizá dormita y se aburre solitario y olvidado en su interior.



Max Erns


La Magia prende su hechizo cuando ese niño revive.




Ese desvelamiento, esa casi resurrección a veces, ese renacimiento, es el acto mágico.

Eso es la Magia.


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Este artículo me lo pasó uno de los profesores de Magia de la escuela en la que me formé, a él MIL GRACIAS MARTÍN !!!

El sitio de donde lo leí fue este: El Adelantado de Indiana. Tamariz.


Espero hayan disfrutado del texto. Como siempre, si comparten en las redes sociales, tanto esta entrada como otras, se los agradeceré, hasta la próxima !!!

La cuenta del Blog en Twitter: El Escondite de Orfeo, Twitter.

2 comentarios :

  1. con esa introducción, dan ganas de leerlo...

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    1. Leelo, vale la pena !!! Sobre todo porque la intro la escribí yo, el resto es lo bueno !!! XD jajaja

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